Asesinos en Serie – Jack El Destripador

Publicado: 10 febrero, 2016 de muggythrull en Crimen, Curiosidades, Historia, misterio

Recogiendo la aventura que empezó nuestro amigo Ryoga13 ( @Ryoga ) referente a los asesinos en serie, continuamos, después de algún tiempo, con un nuevo post de dicha temática. Y como en mi caso, soy algo mas comercial que mi compañero, he decidido hablaros de uno de los mas misteriosos y espeluznantes asesinos, El asesino de Whitechapel.JacktheRipper1888

Los cinco homicidios canónicos de Whitechapel

 

mary-ann--644x362

Mary Ann Nichols

El 31 de Agosto de 1988 la prostituta Mary Ann Nichols, fue la primera víctima del asesino en serie conocido mundialmente como “Jack el Destripador“.  Apareció asesinada y mutilada en el East End de Londres, barrio que vio cuatro víctimas más del misterioso asesino durante los siguientes meses, aunque nunca fue encontrado.

En la Inglaterra victoriana, el East End londinense era un tugurio sórdido y salvaje, depravado por la explotación de la tardía Revolución Industrial y ocupado por casi un millón de ciudadanos pobres de la ciudad. Muchas mujeres se veían obligadas a recurrir a la prostitución, en 1888 se calcula que había más de mil prostitutas en la localidad de Whitechapel. Ese verano, un asesino en serie ( con conocimientos en Medicina o Veterinaria, o carnicería ) comenzó a apuntar a estas mujeres oprimidas. El 8 de septiembre, el asesino se cobró su segunda víctima, Annie Chapman, y el 30 de septiembre dos prostitutas más fueron asesinadas y descuartizadas en la misma noche: Liz Stride y Catherine Eddowes. Existe la creencia de que en el caso de Stride, alguien interrumpió a Jack el Destripador, que se vio obligado a dejar incompleta su obra, motivo por el cual, apenas una hora después, asesinaría a unas manzanas de distancia a Catherine Eddowes. Para entonces, la policía de Londres, Scotland Yard, había determinado el patrón de los asesinatos. El asesino se ofrecía a pagar por sexo, atraía a sus víctimas a una calle o plaza tranquila y luego cortaba sus gargantas. Luego las mutilaba brutalmente con el mismo cuchillo de seis pulgadas.

mapa WITHECHAPEL

Mapa victoriano de Londres con los lugares de los asesinatos.

Ni siquiera está claro cuántas víctimas se le atribuyen ¿cuatro? ¿cinco? ¿ocho? ¿dejaron de contar para no alarmar? Se sospecha que la prensa londinense creó el mito y que junto a la policía, recibió decenas de cartas supuestamente escritas por el asesino. Aunque la gran mayoría de ellos fueron consideradas un fraude. hubo dos cartas (escritas por la misma persona) aludían a hechos del crimen sólo conocidos por la policía y el asesino. Estas cartas, firmadas “Jack el Destripador”, dieron lugar al apodo popular del asesino en serie.

carta--644x800--478x540

Carta titulada ” From Hell”

El 16 de octubre de 1888 George Alkin Lusk, presidente del llamado «Comité de Vigilancia de Whitechapel», recibió en su domicilio un peculiar paquete. En su interior encontró medio riñón humano conservado en formol, y una misiva titulada «From Hell» (Desde el infierno), en la que Jack el Destripador espetaba: «Le envío la mitad del riñón que saqué de una mujer. La otra mitad la freí y me la comí, estaba muy buena. Puedo mandarle el cuchillo ensangrentado con que lo saqué sólo si espera un poco. Firmado. Atrápame si puedes».

 

 

TEORIAS DE QUIEN ERA.

 

Conspiración de la corona.

La primera teoría sería una conspiración de la realeza británica para ocultar los coqueteos del príncipe Alberto Víctor con la plebe del East End londinense. Así el nieto de la Reina Victoria se habría casado en secreto y engendrado una heredera al trono con una dependienta de Whitechapel: Annie Elizabeth Crook. Una vez que la Corona conoció la cuestión no tuvo más remedio que encerrar en un psiquiátrico a Annie Elizabeth, y entregar la niña a una amiga de la joven. Esta amiga no sería otra que la quinta víctima de Jack el Destripador, Mary Jane Kelly, que se marcharía a Irlanda a cuidar de la pequeña.

Años después Mary Jane regresaría a Londres, donde empezaría a ejercer la prostitución en las calles de Whitechapel. Según esta teoría, la falta de dinero y la desesperada situación que vivía, habrían llevado a Mary Jane a tratar de chantajear a la Corona. Así, la monarquía habría enviado a su médico, el Dr. William Gull,

Sir_William_Gull_

Dr. William Gull.

a silenciar a todas las personas que conocieran la historia de la heredera plebeya, motivo por el cual Mary Jane y sus cuatro amigas más cercanas, las otras prostitutas víctimas de Jack el Destripador, habrían sido cruelmente asesinadas. A efectos de concretar con éxito tan abominable faena, el eminente cirujano contaría con el auxilio prestado por dos cómplices, a saber: el cochero John Netley y el afamado pintor impresionista Walter Richard Sickert.

Cabe añadir que esta teoría está sacada de la obra del periodista y escritor Stephen Knight publicada en 1976 bajo el título de Jack the Ripper: The Final Solution. La obra de Knight resultó muy impactante y mediática, pero recibió el casi unánime rechazo por los estudiosos del caso, debido a su notoria ausencia de pruebas.

 

El curandero indio.

Esta segunda teoría atribuye la autoría de estos infames crímenes a un falso médico procedente de EE.UU. y de ascendencia irlandesa: Francis Tumblety. Tras estar vinculado con la muerte de uno de sus pacientes en Boston, escapó de la justicia estadounidense.  En 1865, fue detenido por complicidad en el asesinato de Abraham Lincoln, pero fue liberado sin cargos después de tres semanas en la cárcel.

Francis Tumblety PhotoSegún los datos de la época a Tumblety se le sitúa en Londres a partir de junio de 1888. Se tiene constancia de que se hospedaba en el hostal del número 22 de Batty Street, situado en el East End londinense.

La policía de Londres le arrestó el 7 de noviembre de 1888 con los cargos de “indecencia”, al parecer por el ejercicio de la homosexualidad, que era ilegal en aquel momento. En espera de juicio, y en libertad bajo fianza de 300 libras (el equivalente a 25.000 libras de hoy), en lugar de eso huyó del país hacia Francia el 20 de noviembre con un nombre falso, Frank Townsend. Y el 24 de noviembre, salió de Europa para los Estados Unidos. Ya famoso en Estados Unidos por sus anteriores cargos criminales, su arresto fue publicado en The New York Times por estar conectado con los asesinatos del destripador. Las pruebas contra Tumblety se sustentan en su denostada misoginia, una patología que dado el ensañamiento contra las mujeres asesinadas por Jack el Destripador debía tener el autor de los mismos; en los conocimientos médicos necesarios para realizar la extirpación de los órganos; en su repentina desaparición de Londres después del asesinato de la última víctima; y en una carta fechada en 1913, y firmada por él, que apareció en los archivos de la División Especial de Scotland Yard.

Dicha carta fue estudiada por una grafóloga y comparada con la misiva «From Hell», y se encontraron bastantes pruebas para atribuir la autoría de ambas a la misma persona. La longitud especialmente prolongada de las «Y» que llegaban hasta dos líneas por debajo de la escritura, y el empleo de términos del dialecto irlandés en ambas cartas son evidentes. De todas maneras nunca se pudo demostrar con pruebas fehacientes que Jack el Destripador fuera Tumblety.

Pero a pesar del auge mediático experimentado por este personaje, la mayoría de las autoridades hoy en día lo descartan como posible sospechoso por su apariencia y edad, ya que no correspondía a ninguna descripción de los hombres vistos con las víctimas, por su altura (relativamente alto 1,80 m), y por su bigote enorme, que sin duda le habrían hecho particularmente visible

Un invento de la prensa

Otra de las más famosas teorías sobre quién fue Jack el Destripador es que nunca existió y fue una invención de la prensa de la época, y una «oportunidad» de intentar conseguir notoriedad de varios asesinos, que vieron en la imitación del «modus operandi» del primer crimen de Whitechapel la coyuntura perfecta para alcanzar la fama.

800px-Wanted_posterAdemás, el gran número de cartas recibidas se piensa que pudo ser una artimaña de los periodistas para alentar el morbo entre la población de Whitechapel y vender más ejemplares. De hecho, hasta que se determinó que sólo habían sido obra de Jack el Destripador las cinco «víctimas canónicas», cada asesinato de una prostituta en Londres era vendido en los medios como una nueva aparición en escena de éste.

Hasta la fecha, y a pesar de las muchas investigaciones y expertos que han tratado de aportar una solución a los crímenes de Whitechapel, no se ha podido demostrar si realmente existió Jack el Destripador.

Es verdad que las coincidencias en las vejaciones que sufrieron las víctimas sugieren que pudieron ser obra de la misma persona, pero también es verdad que en la época aparecieron hasta seis cadáveres más con mutilaciones similares que no se atribuyen a la figura de Jack el Destripador; y sobre todo, que de cinco víctimas seguras, una de ellas no presentará todos los rasgos de la «obra de Jack el Destripador», hace pensar que en lugar de estar ante el caso del asesino en serie más famoso, esta sea una de las mentiras más grandes de la historia.

Tras la publicación de la carta «Querido jefe», una de las muchas que recibió la prensa, «Jack el Destripador» vino a sustituir a «Mandil de cuero» como el nombre adoptado por la prensa y el público para describir al asesino. Más tarde el asesino pasó a ser conocido también como «Jack Rojo». El nombre «Jack» fue usado para describir a otro legendario asesino de Londres: «Spring Heeled Jack», que supuestamente atacaba a sus víctimas saltando por encima de las paredes y huía tan rápido como llegaba. La invención y adopción de un alias para un asesino en particular llegó a ser una práctica muy común entre los medios de comunicación con ejemplos notables como el Hachero de Nueva Orleans, el Estrangulador de Boston, y el francotirador de Beltway. Ejemplos derivados de Jack el Destripador incluyen el Destripador francés, el Destripador de Düsseldorf, el Destripador de Camden, Jack el Stripper, el Destripador de Yorkshire, y el Destripador de Rostov. Informes de prensa sensacionalistas, combinados con el hecho de que nadie fuera declarado culpable, han confundido el análisis académico y creado una leyenda que arroja incógnitas sobre posteriores asesinos en serie.

El peluquero polaco.

La noticia saltó a la prensa en septiembre de 2014 cuando el escritor Russell Edwards dijo haber realizado un estudio de ADN en una prenda perteneciente a la víctima Catherine Eddowes, y lanzó la hipótesis, de que Aarón Kosminski fue el famoso asesino debido a la coincidencia del ADN de la prenda con los descendientes de Kosminski. Las pruebas de ADN fueron realizadas por el doctor Jari Louhelainen, especializado en analizar pruebas genéticas de crímenes históricos. El doctor Louhelainen consiguió extraer el ADN del material, que contenía tanto la sangre de Eddowes como el semen de su asesino. Tras verificar que la pieza de tela pertenecía a la fallecida a través del estudio genético de sus descendientes, Louhelainen procedió a comparar el semen del asesino con los sospechosos de la época.

Finalmente, el médico consiguió ponerse en contacto con una descendiente británica de la hermana de Kosminski, Matilda, con la que compartía ADN mitocondrial. “La primera muestra de ADN demostró una coincidencia del 99,2%. La segunda arrojó un 100% de coincidencia”, escribe el médico en el diario británico. “Fui capaz incluso de identificar la etnia y procedencia geográfica del ADN extraído, perteneciente al haplogrupo T1a1, común en las personas de etnia rusa y judía”. “Ahora, me siento orgulloso de decir, sin ningún género de duda, que Aaron Kosminski es la identidad de Jack el Destripador”, concluye el médico.

La flamante teoría de Russell Edwards cuenta, asimismo, con críticos y detractores, entre los cuales cabe consignar al ripperólogo inglés Donald Rumbelow, y en habla hispana, a los especialistas uruguayos Eduardo Cuitiño  y Gabriel Pombo.

Kosminski, de 23 años en el momento de los asesinatos, era un peluquero polaco que había escapado de los pogromos rusos en 1880, y fue considerado en la época como uno de los sospechosos más probables. Los documentos le señalaban como un “probable esquizofrénico paranoico con alucinaciones auditivas y propenso a la masturbación”, de acuerdo con las notas del responsable de la investigación, el inspector jefe Donald Swanson. Kosminski procedía de una etnia rusa y judía. La Policía nunca consiguió recabar las pruebas necesarias para condenar a Kosminski, a pesar de que un testigo le situó en el escenario de uno de los crímenes. No obstante, las autoridades le pusieron bajo vigilancia constante hasta que finalmente fue ingresado en una clínica psiquiátrica donde permaneció hasta su muerte.

Otras posibilidades.

También cabe la posibilidad que en las memorias escritas por Robert Anderson y publicadas en 1910, se hubiera hecho referencia a algún otro judío polaco y no precisamente a Aaron Kosminski. Y un posible candidato en este sentido podría ser David Cohen (1865-1889), quien también era judío polaco, coincidentemente encarcelado en el Colney Hatch Lunatic Asylum justo cuando se interrumpieron los asesinatos normalmente asignados a Jack the Ripper. Este personaje era entonces conocido por ser un antisocial violento, que usualmente vagaba por la zona pobre de East End, y sugerido como sospechoso por Martin Fido en su libro de 1987 titulado The Crimes, Detection and Death of Jack the Ripper.

Fido sugirió que tal vez el nombre de “David Cohen” fue usado en la época, como nombre muletilla o seudónimo interno de un judío inmigrante que no pudo ser identificado plenamente, o cuyo verdadero nombre era demasiado difícil de pronunciar para un hablante de inglés, en un sentido similar a como por ejemplo hoy día es usada la denominación John Doe en Estados Unidos, o las denominaciones “Juan Nadie” o Juan Sin Nombre en español (o sea, una denominación genérica para referirse a alguien indeterminado o a alguien no identificado). Fido identificó la denominación de “David Cohen” con “Leather Apron”, especulando que tal vez ese nombre correspondía a quien en realidad era “Nathan Kaminsky”, un zapatero que vivió en Whitechapel y que en cierta época fue tratado por sífilis, y quien ya no pudo ser ubicado después de mediados de 1888, justo el momento en el que comenzó a aparecer el nombre de “David Cohen” en los registros.

Fido especuló que bien pudieron confundirse los apellidos Kaminsky y Kosminski, como resultado de lo cual se señaló como sospechoso al hombre incorrecto. Cohen manifestó claras tendencias violentas y destructivas durante casi todo su asilo, por lo que tuvieron que aplicarse con él medidas especiales, hasta que finalmente murió en octubre de 1889. En su libro “Los Casos Que Nos atormentan” (“The Cases That Haunt Us”), el investigador criminal John Douglas afirmó que varias pistas conductuales sobre los asesinatos señalan todas a una determinada persona, conocida en la policía como “David Cohen” … o eventualmente a alguien muy próximo a él.

Conclusión.

La lista de sospechosos señalados por la policía de la época, sospechosos señalados en la época por la opinión pública y/o por la prensa, sospechosos señalados posteriormente por diferentes autores y otros sospechosos secundarios con menos posibilidades es interminable. La única manera de saber a ciencia cierta quién fue realmente Jack es fabricando una máquina del tiempo y viajar a la época,viendo que ni aun haciendo pruebas de ADN se puede estar seguro. Por si algún futuro viajero estuviera leyendo esto, le aconsejaría que por si acaso, llevase una cámara de fotos o vídeo e inmortalizara el momento. A un servidor le gustaría mucho saber quien fue realmente este hombre… o mujer. 

 

Fuentes: ABC, 20minutos, Wikipedia.

Anuncios
comentarios
  1. […] el “comercial” post que hice hace poco sobre uno de los más mediáticos asesinos en serie, Jack el destripador, hoy vengo con uno que a lo mejor no a todo el mundo le suena. Robert […]

  2. gabriel pombo dice:

    Excelente post, buen repaso de las principales teorìas que postulan sospechosos a la anònima identidad de Jack el Destripador. Pero lo cierto es que la ùnica posible “soluciòn” de su enigma solamnete puede darse a travès de obras de ficciòn.

    • muggythrull dice:

      Este horrible suceso, creo yo, quedará sin solucionarse el resto de la historia. Cuanto más tiempo pase, menos pruebas tendremos.
      De todos modos, aquellas oscura época, escondió muchos delitos y muchos casos de corrupción. Este, pudo ser uno más.
      Gracias por leernos.
      Espero que te haya gustado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s