Expediente Warren: Los Warren

Publicado: 25 abril, 2016 de muggythrull en Cine, Curiosidades, Los Warren, misterio, Religión

Expediente Warren: Los Warren.

Tras el éxito cosechado con las películas de Expediente Warren: The Conjuring y su spin off Annabelle, Hollywood ha decidido hacer las secuelas de ambas películas. Pero no vamos a hablar de cine, traemos este post para hablar de sus protagonistas, los originales. El matrimonio Warren.

Investigando sobre algunos de los más famosos casos de este matrimonio poco usual, me encontré con su historia personal, me llamó mucho la atención y por eso quería compartirla con todos vosotros.

Este es el primero de varios artículos que iremos publicando sobre los parapsicólogos más famosos del mundo.

Edward “Ed” Warren Miney nació el 7 de Septiembre de 1926 y murió el 23 de Agosto de 2006. Fue un notable escritor, conferenciante y demonólogo, como él se denominaba.

Lorraine Rita Warren, de soltera Moran, nació el 31 de enero de 1927 y es clarividente y médium. Actualmente da conferencias y sigue investigando como si fuera el primer dia. Según ella, Ed quería que siguiera investigando y ayudando cuando él no estuviera.

los warren de jovenes

Los jóvenes Ed y Lorraine Warren

Ambos fundaron en 1952 la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra y abrieron el Museo del Ocultismo en Monroe, Connecticut. También son autores de varios libros donde narran sus experiencias en los casos más llamativos que han tenido. Han sido más de 1000 casos los investigados. De estos casos, son muy famosos los de la familia Perron, la muñeca Annabelle o el poltergeist de Enfield, junto al más célebre de todos, la casa de Amityville. Ed y Lorraine fueron de los primeros en investigar el espeluznante caso.

 

Sus inicios.

Lorraine Warren comenzó su acercamiento al mundo de lo paranormal a la temprana edad de 7 años, allá por el año 1933. Lorraine iba a un colegio católico de niñas. En una entrevista declaró. -“A esa edad comencé a ver el aura de las personas. Como era muy pequeña no sabía que eran esas luces. Recuerdo que una vez le dije a una monja de mi colegio: “Tus luces son más brillantes que las de la madre superiora”, y ella me contestó: “¿De qué luces estás hablando?”. Así que me mandó a penitencia a rezar porque pensó que le estaba mintiendo. En ese momento comprendí que era un don que sólo yo tenía. Este aura que tiene la gente es como un aviso de S.O.S. No es lo que proyectas, sino que es lo que eres en realidad. Algunas veces veía esta aura incluso en algunas mascotas y es algo muy hermoso de describir. Como nadie de mi familia entendió de qué se trataba este don tuve que guardarme este secreto por mucho tiempo, hasta que conocí a mi marido Ed”.-

Ed Warren por su parte, comentó que él empezó algo más temprano, a los 5 años y duraría hasta aproximadamente los 12. “A las 2 o 3 de la mañana, cuando toda mi familia dormía, las puertas de mi armario se abrían inexplicablemente y de él surgían luces flotantes con rostros que me miraban. El rostro más habitual era el de una anciana enfadada. Cuando la habitación se llenaba de un frío glacial y se empezaban a escuchar pisadas y susurros, corría a toda prisa a la cama de mis padres y me metia entre las sábanas. Crecí sin entender qué era aquello”. Era hijo de un policía que al enterarse de por que hacia aquello, le prohibió que lo fuera contando ya que según él, le terminarían encerrando en un manicomio.

Cuando Ed Warren tenía 16 años y trabajaba como acomodador en el Teatro colonial en Bridegport, conoció a Lorraine, quien iba todos los días miércoles al cine acompañada por su madre. -“Un día empezamos a hablar y nos hicimos amigos. Ella tenía la misma edad que yo y una noche me acerqué a su casa y le pedí una cita. Cuando nos hicimos novios me decidí a contarle que había visto fantasmas y apariciones cuando era niño. Pensé que seguramente se iba a reír y me iba a tomar por un loco, pero ella me contestó que también tenía un secreto. Ella era médium y clarividente, y no sólo había visto fantasmas igual que yo, sino que también podía hablar con ellos. En ese momento me pareció que el destino nos había reunido”.

Ed fue llamado por el ejército para ir a la Segunda Guerra Mundial y cuando volvió ya había nacido su hija. Ed tenía una pasión, pintar. Así que cuando se enteraban de algún suceso en alguna casa, iban los dos y se ponían en frente. Ed sacaba sus pinceles y se ponía a pintar lo que veía. Cuando terminaba, se la daban al extrañado propietario. Algunos, al ver lo pintado se asustaban y rechazaban la pintura. Pero otros sin embargo, les invitaban a pasar y procedían a realizar su trabajo. – “Éramos un pareja de jóvenes muy curiosa y nos atraían esos lugares donde supuestamente se reportaban hechos sobrenaturales, porque a nosotros nos habían pasado cosas parecidas. Por esa época yo me sentaba frente a esas casas y en mis lienzos trazaba terroríficos monstruos y fantasmas que surgían de las puertas y ventanas. Después Lorraine se acercaba al dueño de la casa, que quizás se estaba preguntando desde hacía horas que hacían aquellos dos jovencitos lunáticos allí, y le ofrecía si quería comprar el cuadro. Lorraine les decía: “Mi marido ha pintado esto. ¡Mire lo que ha visto!”. Ellos sólo decían: “Ay, Dios Mío”. Lo increíble es que muchos dueños de esas casas, pese a que estaban horrorizados, nos dejaban entrar a sus casas para que investigaramos. Vimos cosas tan extrañas que junto a Lorraine decidimos en 1952 formar la “New England Society for Psychic Research” (“Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra”), la primera asociación dedicada a investigar fantasmas y a buscar demonios”.

 

La Dama de Blanco de Easton y el Museo del Horror de los Warren

Además de filmar fantasmas, ataques de espíritus contra personas y criaturas extrañas como duendes, Ed Warren recuerda también cuando logró filmar durante varios segundos, el 1 de septiembre de 1990, a las 2:40 am., a la denominada “Dama Blanca de Easton”, el fantasma de una mujer que había sido visto durante más de 50 años en torno al cementerio de la Unión, ubicado en la Ruta 59 de Easton. “Aparqué mi furgoneta en el cementerio y esperé en silencio con mi grabadora de vídeo. La única luz que se veía era una luz de la calle, que estaba a 50 metros de donde yo estaba sentado. De pronto escuché una mujer llorando y me asomé lentamente. Vi cientos de luces fantasmas que flotaban alrededor y formaban la figura de una mujer. Yo no podía distinguir los rasgos faciales, pero pude ver que tenía el pelo largo y oscuro y que estaba vestida de blanco. Me emocioné un poco, así que comencé a caminar hacia ella para filmarla mejor, pero ella desapareció. Olvidé en ese momento que nunca hay que caminar hacia un fantasma, sino que hay que dejar que el fantasma venga a ti, porque puedes cambiar el campo molecular y magnético cuando un fantasma se está materializando”.

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Parte del museo

El matrimonio Warren durante sus investigaciones recopilaron cientos de artículos supuestamente poseídos y embrujados, como juguetes, libros, esculturas, cuadros y máscaras, que en la actualidad se pueden ver en el “Warren Occult Museum” (“Museo de lo Oculto de los Warren”), único en su especie en el mundo y ubicado en un en Monroe, Connecticut. Ed Warren precisó que “en este museo oculto hay cosas que son tan peligrosas que con sólo tocarlas la gente puede contaminarse con el mal, al contrario de lo que ocurre cuando se toca cualquier artículo en una iglesia. Cuando un sacerdote bendice una reliquia sagrada, una cruz o una estatua, lo que hace es proyectar las vibraciones de la santidad en la estructura molecular de dicho elemento. En nuestro museo todos los artículos que se exhiben aquí están cargados de malignidad porque fueron utilizados en brujería, rituales satánicos, magia negra y maldiciones. Algunos nos criticaron por exponer estas cosas tan peligrosas a los visitantes, pero ellos no saben que el mal se nutre precisamente de la ignorancia de la gente, de las propias creencias de algunas personas ingenuas que creen que el mal y el diablo no existen”.  

muñeca annabelle

Los Warren junto a la urna que contiene la muñeca Annabelle

Una vez, una joven pareja que visitó el museo, desobedeció las reglas de “No Tocar”. El chico, en un descuido de quien vigila, abrió la urna de la muñeca Annabelle y la tocó. Cuando los jóvenes se marcharon, tuvieron un accidente con su moto. El joven murió en el acto. La chica solo sufrió heridas leves.

El 23 de agosto del 2006 Ed Warren, después de sufrir un accidente cerebro vascular, falleció en su casa de Connecticut y a su lado se encontraba su inseparable esposa Lorraine. Hoy, a los 89 años, la clarividente y demonóloga sigue activa y viviendo en la casa familiar, junto al museo que lleva su apellido y donde todavía permanecen los cientos de objetos malignos que su marido y ella recolectaron durante décadas tras investigar cientos de  hechos sobrenaturales y combatir a entidades maléficas.

 

Fuentes:

Guioteca.com

Wikipedia.

Warrens.net

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